miércoles, 26 de noviembre de 2025

ORACIÓN A SAN JOSÉ MARELLO

 


Oración a San José Marello


Oh san José Marello, tú que has vivido en la humildad y en la caridad, enséñanos también a “ser extraordinarios en las cosas ordinarias”, a encontrar a Dios en la sencillez de la vida cotidiana, en el trabajo silencioso, en el servicio escondido, en el amor a los pobres y a los jóvenes.

Tú que dijiste: “Trabajar en silencio, amar sin apariencias, sacrificarnos sin esperar recompensas humanas”, obtennos la gracia de una fe discreta pero ardiente, capaz de actuar con alegría incluso cuando nadie nos vea.

Haz que seamos como tú, dóciles al Espíritu, fieles a la Iglesia, cercanos a los que sufren y testigos de la esperanza. Intercede por nosotros ante el Señor, para que sigamos a Cristo con el corazón de san José, humildes, trabajadores y obedientes.

Amén

domingo, 2 de noviembre de 2025

FRENTE AL SEMÁFORO - VIDA Y OBRAS DE SAN JOSÉ MARELLO - SEMÁFORO N° 34 - CATECISMO, CATECISMO

  


Semáforo 34
CATECISMO, CATECISMO
"Hay que volver al catecismo, el libro por excelencia, que tiene una verdad, un consejo, una enseñanza para todos."

San José Marello

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En 1884, en la iglesia de Santa Chiara, reabierta al culto, el Can. Marello quiso intentar una iniciativa revolucionaria, para esos tiempos y para Asti: el catecismo nocturno para obreros durante la Cuaresma.

Otros más prudentes, claramente opinaron en contra, sería una novedad que corría el riesgo de terminar en ser el chiste del año en la ciudad.

Pero él quiso intentar. Así, durante la Cuaresma organizó el catecismo, turno de la noche, para los obreros de la ciudad.

Entre los que daban clases estaba el Marello y algunos de los Hermanos, los más capacitados. No se hacía ilusiones sobre una participación en masa.

En realidad la concurrencia fue más de lo esperado, y tuvo que dividirlos en varios grupos y buscar otros voluntarios para la enseñanza.

- Habían jóvenes, dice el Hno. Navone, que tenían más de veinte años y ni siguiera sbaía persignarse ni decir el padre nuestro.

Terminó el curso de catecismo con la Comunión general: a cada uno de ellos el Padre le dio un pequeño regalo como recuerdo.

La satisfacción más grande fue la de haber probado que se podía hacer y que la gente de Asti no era tan mala como se decía.

Ese caso excepcional del catecismo fue el germen de un apostolado al que se dedicarían más tarde los Oblatos.

El Can. Marello estaba convencido de que la causa de todos los males morales y sociales era la ignorancia religiosa a la que había de derrotar con una buena dosis de catecismo.

Y Dios sabe que él tenía razón. Demasiadas veces la religiosidad popular no tiene bases sólidas en una fe consciente y clara. Eso lleva a una fácil forma de ateísmo.

Cuando el Can. Marello fue Obispo de Acqui envió a sus fieles dos cartas pastorales particulares: la primera de 1892 sobre la instrucción y educación religiosa de la juventud y en 1894 sobre el  Catecismo.



domingo, 26 de octubre de 2025

FRENTE AL SEMÁFORO - VIDA Y OBRAS DE SAN JOSÉ MARELLO - SEMÁFORO N° 33 - LA BONDAD ES SENCILLA

  


Semáforo 33
LA BONDAD ES SENCILLA

"Seamos muy tolerantes con el prójimo: tolerantes en los pensamientos, en los juicios, en la mirada, en todo"

San José Marello

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Es decir que no es sofisticada en su raciocinios y que por eso puede parecer ingenua, y casi torpe. Puede parecer, que no lo es.

Siempre hay gente que llamamos "aprovechada", que se pegan a las personas generosas, para sacar ventajas sin mucho esfuerzo.
Mons. Marello encontró a mucho de esa clase. Algunos se han quedado con esta fama.

Todos los días el Can. Marello tenía que ir de Santa Chiara a la Curia o a la Catedral. Pues bien, todos los días encontraba a uno que vendía en la calle de todo un poco: betún para zapatos, fósforos, botones, etc.

Todos los días se acercaba apresuradamente al Canónigo que pasaba, para venderle una cajita de fósforos, tal vez a un precio subido, para aumentar su ganancia.

El Can. Marello se daba cuenta que el negocio le salía muy cómodo al ambulante, porque lo hacía todos los días. Y naturalmente el Canónigo no necesitaba tantos fósforos. Habría podido decirle con tranquilidad y sin falta a la caridad: gracias, no los necesito.

Pero él era un sacerdote, entendía que el vendedor quería apoyar su oferta justamente sobre el hecho de que era sacerdote. Por eso Don José nunca pudo negarse a un acto de caridad.

Así día a día, por muchos años compró la cajita de fósforos. Sólo para no empañar la imagen de su sacerdocio, para no desfigurar a Cristo a quien él representaba.

Es verdad el dicho: -"La verdadera caridad no es pesada y a menudo se hace la vista gorda."




domingo, 16 de febrero de 2025

IMÁGENES DE SAN JOSÉ MARELLLO


























 

UNA REFLEXIÓN PARA CADA DÍA DEL MES DE MARZO, MES DE SAN JOSÉ

 



Una reflexión para cada día del mes de marzo, mes de San José

La Iglesia dedica el mes de marzo a San José. A continuación, podrán leer una reflexión para cada día de dicho mes.



Día 1º- Padre de Jesús. Escogido por el Eterno Padre, con amor previsor, para ser un padre para Jesús, tú, oh san José, has sido uno de los principales interlocutores en el plan de la salvación, según las promesas de Dios a su pueblo.

Ayúdame, san José, a leer hoy, el proyecto de Dios sobre mi vida, conforme a su plan de salvación.


Día 2º- Hombre de los proyectos divinos. Durante tu vida, tú, san José, no te has preocupado por hacer cosas grandes, sino por cumplir bien la voluntad de Dios, inclusive en las cosas más sencillas y humildes, con mucho empeño y amor.

Enséñame, san José, la prontitud en buscar y realizar la voluntad de Dios.


Día 3º- Esposo de la Madre de Dios. Después de la perturbación inicial, oh san José, tu ‘sí’ a la voluntad de Dios fue claro y preciso, aceptando a María como tu esposa. Fue por tu ‘sí’ que Jesús formó parte, a pleno derecho, de la estirpe de David ante la ley y ante la sociedad.

Te confiamos, oh san José, a todos los padres, para que, siguiendo tu ejemplo, acepten en los hijos el don inestimable de la vida humana.


Día 4º- Hombre del silencio. Junto a Jesús y a María, san José, fuiste hombre del silencio. Tu casa fue un templo. ¡Un templo donde lo primero fue el amor!

Enséñame, oh san José, a dominar mi locuacidad y a cultivar el espíritu de recogimiento.


Día 5º- Hombre de fe. Aún más que Abraham, a ti, san José, te tocó creer en lo que es humanamente impensable: la maternidad de una virgen, la encarnación del Hijo de Dios.

Fortalece, oh san José, a quien se desanima y abre los corazones para confiar en la Providencia de Dios.


Día 6º- Hombre de la esperanza. Oh San José, tú has vivido en una actitud de serena esperanza ante la persona de Jesús, de quien, durante tu vida, jamás pudiste vislumbrar algo que revelara su divinidad.

Aumenta, san José, mi capacidad de esperanza, alimentando el aceite para mis lámparas de espera.


Día 7º- Hombre del amor a Dios. Oh san José, tú diste pruebas de entrega plena y total a tus seres queridos, Jesús y María, y con ello dabas gloria a Dios.

Enséñame, oh san José, a amar a Dios con todo mi corazón, con toda mi mente y con todas mis fuerzas, y al prójimo como a mí mismo.


Día 8º- Hombre de la acogida. Oh san José, tu trabajo te llevaba a relacionarte a menudo con la gente, y en ello diste pruebas de atenta cortesía y de calurosa acogida.

Oh san José, ¡que yo sepa descubrir aquellos gestos que me hacen imagen viva de la disponibilidad con que Dios nos recibe tal como somos!


Día 9º- Hombre del discernimiento. No te fue tan fácil, oh san José, discernir entre las circunstancias de la vida lo que Dios quería de ti para tu misión y tu familia.

Ayúdame, oh san José, a intuir entre los acontecimientos del día el paso de Dios por mi vida.


Día 10º- Hombre de la docilidad. ¡Qué hermosa fue tu docilidad, oh querido santo, en actitud de constante atención a la Sagrada Escritura y a la voluntad de Dios!

    Aleja de mí, oh san José, la presunción, el apego tonto a mis opiniones, la obstinación de seguir sólo mis ideas.


Día 11º- Hombre de la entrega. Tú, oh san José, no perdías tiempo en cosas vanas e inútiles y no obrabas con disgusto o mala gana.

Ayúdame, oh san José, a no ser flojo en mis responsabilidades, sino a dedicarme a mis quehaceres con la máxima entrega.


Día 12º- Hombre de la sencillez. Ser persona sencilla como tú, oh san José, no es sólo una dimensión del carácter, sino una virtud adquirida con el esfuerzo diario de hacerse disponible a los demás.

Ayúdame, oh san José, a no ser persona complicada, retorcida, e inaccesible, sino amable, sencilla y transparente.


Día 13º- Hombre de la confianza. Tu seguridad, oh san José, se cimentaba en la atención y adhesión constante a la voluntad de Dios, tal como iba manifestándose día tras día.

Haz, oh san José, que yo tenga la seguridad de quien confía en Dios, sabiendo que en cualquier situación, aunque adversa, estoy en sus manos.


Día 14º- Hombre de la paz. Tú, oh san José, como padre has educado a Jesús adolescente hacia aquellos valores que luego Él predicó, proclamando felices a “los que trabajan por la paz”.

Oh san José, ayúdame a promover la paz en mi propia familia y en el ambiente donde vivo y trabajo.


Día 15º- Ejemplo de humildad. ¡Cómo te sentías pequeño a tus ojos, oh san José! ¡Cómo amabas tu pequeñez! Siempre en la sombra, mantuviste tu vida bien escondida para responder al proyecto de Dios.

Ayúdame, oh san José, a huir de la vanagloria. Haz que encuentre gusto en la humildad y en relativizar mis intereses personales.


Día 16º- Ejemplo de fortaleza. Sin duda, oh san José, tu fortaleza, como jefe de familia, fue fundamental en los momentos cruciales que los Evangelios nos dejan entrever. Pero seguramente se consolidó luego en el trabajo de cada día.

Ayúdame, oh san José, a no desfallecer frente a las tentaciones, fatigas y sufrimientos.


Día 17º- Ejemplo de obediencia. Fue admirable tu obediencia en lo poco que los Evangelios nos revelan. Obedecer, casi a ciegas, a lo que las circunstancias iban indicándote como querer de Dios.

Aleja de mí, oh san José, todas las excusas que mi egoísmo y flojera me presionan para no cumplir la voluntad de Dios.


Día 18º- Ejemplo de justicia. El evangelio te definió hombre justo, querido san José. Lo cual para nosotros ahora significa ser persona que actúa para con Dios y los hombres con rectitud y honestidad.

Alcánzame, oh san José, la ayuda para mantener actitudes sanas en mis relaciones con Dios y los hombres.


Día 19º- Ejemplo de prudencia. Tu prudencia, querido santo, se manifestó en la correcta valoración de las circunstancias para tomar en tu vida aquellas decisiones que mejor favorecían a tu propia familia.

Haz, oh san José, que yo no tome decisiones importantes sin antes valorar bien a quienes realmente puedan afectar.


Día 20º- Ejemplo de pobreza. La vida pobre y escondida en Nazaret, a lado de tus seres queridos, te llevó, querido santo, a ser un trabajador responsable y activo, sin escatimar sacrificio alguno.

Obtenme, oh san José, la gracia del espíritu de pobreza, siendo responsable en mis quehaceres.


Día 21º- Ejemplo de gratitud. Nadie después de tu esposa, querido san José, recibió, de la bondad de Dios, tanto como tú. Y después de María, nadie cultivó tanto un corazón agradecido por los dones recibidos.

Haz, oh san José, que yo sea consciente de los dones que Dios me otorga cada día.


Día 22º- Ejemplo para los obreros. Como cada uno de nosotros, también tú, oh san José, sentiste la fatiga y el cansancio del trabajo de cada día.

Ayúdame, oh san José, a valorar la dignidad de mi trabajo, sea cual sea, y a cumplirlo con entusiasmo y responsabilidad.


Día 23º- Ejemplo de la misión. Aunque con una vida escondida, tú, oh querido santo, has cumplido una misión específica, única e irrepetible en la historia.

Haz, oh san José, que yo pueda con la palabra y con el testimonio de vida, colaborar en la misión de la Iglesia para la construcción del reino de Dios.


Día 24º- Custodio de la virginidad. Como esposo de la Madre de Dios cuidaste con amor casto su virginidad respondiendo así al proyecto de Dios.

Haz, oh san José, que yo viva con responsabilidad mi vocación específica, educando y fomentando mi capacidad de amar.


Día 25º- Consuelo de los que sufren. Oh san José, tu vida no estuvo exenta de la sombra del dolor, que has asumido con mucha serenidad y paz del corazón.

Ayúdame, oh san José, a darme cuenta de que una vida de amor no puede estar exenta de la sombra del sufrimiento para que encuentre el camino hacia la verdadera felicidad.


Día 26º- Esperanza de los afligidos. En tu vida, oh san José, no todo fue claro y fácil de comprender. Sin embargo, supiste ubicarte siempre con la seguridad que te daba la esperanza de estar en las manos de Dios.

Te ruego, oh san José, de consolar hoy a todos los que están afligidos por cualquier causa. Llena sus días de personas amigas y desinteresadas.


Día 27º- Patrono de los moribundos. Tú, oh san José, tuviste la suerte de morir asistido por Jesús y tu esposa María. ¡Nadie podría desear algo mejor en el momento más decisivo de su vida!

Asísteme, oh querido santo, en el momento de mi muerte.


Día 28º- Amparo de las familias. Oh san José, la Escritura afirma que a lado tuyo y de María, Jesús “crecía en edad, sabiduría y gracia”.

Te ruego, oh san José, por los niños y los jóvenes para que encuentren en su familia y en la comunidad el ambiente ideal para crecer sanos y felices.


Día 29º- Modelo de vida doméstica. Oh san José, en la Familia de Nazaret asumiste plenamente tu responsabilidad, con espíritu de colaboración y de humildad.

Haz, oh san José, que los padres sepan unir todas las potencialidades del amor humano con una buena vida cristiana.


Día 30º- Terror de los demonios. Oh san José, fortificado por la Palabra de la Escritura, has podido vencer las tentaciones siempre.

Libera, oh san José, mi corazón y mi mente de toda tentación, para que sea un buen cristiano y un honrado ciudadano.


Día 31º- Patrono de la Iglesia Universal. Oh san José, por la misión que te fue confiada, asistes a la Iglesia de Cristo, haciendo que camine siempre en la verdad y en el amor, para ser luz del mundo.

Guía, querido santo, a la Iglesia de Cristo en el camino de la santidad, para que sea siempre más eficaz y alegre anunciadora del Evangelio.



viernes, 8 de noviembre de 2024

365 DÍAS CON SAN JOSÉ - MEDITACIONES DIARIAS MES DE JUNIO




 Junio 1

Que todos sean uno, para que el mundo crea, pidió Jesús para nosotros antes de su Pasión. Quería darnos esa comunión que Él había vivido primero en Nazaret junto a José y María, donde la concordia de los corazones fue más fuerte que todas las dificultades. Nuestro corazón se abra para recibir la gracia de la comunión con Dios y los hermanos, a ejemplo de san José y María. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 2

San José tuvo un privilegio que para él fue seguramente una fuente inagotable de gozo durante su vida. Ayudó a Jesús a nacer y a dar sus primeros pasos. También nosotros ayudamos a Dios en la pobreza que Él asume en cada uno de nuestros hermanos carenciados. Que san José nos ilumine para que veamos en cada necesitado la ocasión de servir y amar a Dios. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 3

Fueron difíciles los caminos que san José tuvo que recorrer para cumplir la misión que Dios le había encomendado, pero él nunca dejó de lado la confianza en la divina providencia; ese amor sabio de Dios hace que todo colabore para el bien de los que ama. Él lo sabía, que nos dé a nosotros hay esa certeza. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 4

El amor de san José por Jesús y María tenía una ternura llena de delicadezas. Buscaba que siempre estuvieran seguros y confortables y disimulaba el propio cansancio y la angustia frente a las dificultades. Y llenaba cada momento de la vida común con gestos de comprensión y de esperanza. Que también nosotros podamos hacerlo, por la intercesión de san Jose. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 5

En san José estaban presentes a la vez una comprometida vivencia y un sólido conocimiento de la revelación de Dios, que sin duda enseñó al niño Jesús. Todas las familias están llamadas como él a conocer y amar a Dios recibiéndolo en su seno y aprendiendo en su presencia a discernir y a cumplir su voluntad. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 6

Por Jesús en la cruz, todos fuimos redimidos; que por intercesión del Padre de Jesús, sigamos trabajando nuestro espíritu, para que alcancemos la gloria de la eternidad. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 7

Por el bautismo nuestros pecados son perdonados. Que la presencia del glorioso Patriarca acompañe nuestros pasos, para que cada día nos alejemos de todo lo que puede disgustar a Dios. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 8

Siendo san José el elegido para intervenir como tutor de los designios divinos, y porque eres fidelísimo patriarca, te pedimos que también nosotros seamos fieles a los designios que nuestro Padre nos interpela cada día. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 9

Y el tiempo favorable para que el Espíritu Santo descienda sobre nosotros era el que Jesús mismo indicó: es necesario que me vaya para que venga a ustedes el Paráclito; él les dirá todo. Glorioso san José, que siempre seamos obedientes a tu Espíritu Santo que nos da vida y vida en abundancia. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 10

Mientras Jesús convivía con sus discípulos, su protección estaba asegurada; pero al retirarse por orden del Padre, les dijo: Estaré con ustedes hasta el fin del mundo. Ayúdanos san José a estar siempre con Jesús. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 11

El Espíritu se goza en habitar nuestros corazones, y nos hace exclamar confiadamente Abba, es decir Padre, dándole constantemente fuerzas para practicar la virtud y vencer a nuestros enemigos. Glorioso san José, que aprendamos de tu fidelidad. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 12

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, vemos testimonios contundentes de cómo el Espíritu de Dios transforma y comunica una vida nueva en aquellos que habita. Que por intermedio de san José, podamos ser siempre espejo del Espíritu Santo. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 12

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, vemos testimonios contundentes de cómo el Espíritu de Dios transforma y comunica una vida nueva en aquellos que habita. Que por intermedio de san José, podamos ser siempre espejo del Espíritu Santo. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 13

La transformación que obra por el Espíritu Santo da fuerzas a nuestros corazones; que por intermedio de María y san José tengamos la fuerza suficiente para cumplir la misión de ser buenos cristianos. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 14

María y José fueron fortalecidos por el Espíritu Santo; no se dejaron intimidar ni por parientes o amigos, sino que permanecieron tenazmente unidos al amor de Cristo. Que por intercesión de ellos, se nos otorgue la misma gracia de ser fieles y fuertes. Así sea.


Junio 19

San José, tu pureza de corazón y de acciones aun hoy son ejemplo de tu dignidad de hombre de fe. Que por tu ejemplo lleguemos también nosotros a ser puros de corazón, y que ello se manifieste en todas nuestras obras. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 15

El evangelio nos dice que san José fue el “varón justo”. Su santidad fue ciertamente única. Que por su mediación nosotros obtengamos la gracia de ser santos, como solo él supo serlo. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 16

La fe de este santo fue única, después de la de María, por haber creído sin titubeos cuando el ángel le habló en sueños. Danos a todos, san José, esa fe y esa esperanza inquebrantable, que supiste tener y conservar. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 17

¡Y qué podríamos decir de la caridad y humildad en san José! Fue el hombre más humilde y caritativo. Que de su ejemplo y virtud podamos contagiar nuestro corazón. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 18

Recordamos lo ya dicho: su amor a Dios y al prójimo eran como un océano sin límites. Su ternura para con el Niño, sus besos y sus abrazos de padre, tampoco tenía límites. San José, danos un corazón semejante al tuyo. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 19

San José, tu pureza de corazón y de acciones aun hoy son ejemplo de tu dignidad de hombre de fe. Que por tu ejemplo lleguemos también nosotros a ser puros de corazón, y que ello se manifieste en todas nuestras obras. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 29

Querríamos persuadir a todos que fueran devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tenemos de los bienes que alcanza a los que recurren a él. Que a ejemplo de Santa Teresa, también nosotros contemos con su bendición y protección. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 20

En cuanto a la virtud de la humildad, fue quien mejor supo imitar a su Hijo adoptivo. San José enséñanos a ocupar en la vida el lugar que nos corresponde. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 21

En tu humilde taller ocultaste tu grandeza. Que por tu intercesión san José, cada uno de nosotros aprendamos a ser humildes y generosos. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 22

Tu obediencia total a la voluntad del Padre, es para nosotros signo de entrega incondicional. San José, que por tu intercesión podamos ser obedientes a la voluntad del Padre en cada una de las acciones cotidianas. Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 23

Danos también a nosotros fidelidad incondicional, paciencia inquebrantable, conformidad a toda prueba, constancia en el bien obrar y oración constante, como no podía ser de otra manera estando con Jesús y María en nuestras vidas. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 24

Comunícanos también, glorioso san José, esa laboriosidad que no te permitió perder tiempo en la vida, confiando siempre en la providencia del Padre. Que en todo momento no nos olvidemos del prójimo. Amén

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 28

Que así como el glorioso san José supo alcanzar la gloria celestial, que podamos por su intercesión alcanzar las promesas que nos prometiera nuestro Señor Jesucristo. Amén.

(P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 29

Querríamos persuadir a todos que fueran devotos de este glorioso santo, por la gran experiencia que tenemos de los bienes que alcanza a los que recurren a él. Que a ejemplo de Santa Teresa, también nosotros contemos con su bendición y protección.

Así sea. (P. Florentín Brusa, cmf)


Junio 30

Toda persona que se ponga en manos de san José, y le pida alguna cosa con fe y esperanza, sin duda verá cumplida su necesidad.

Así sea.

(P. Florentín Brusa, cmf)


365 DÍAS CON SAN JOSÉ - MEDITACIONES PARA EL MES DE MAYO



Mayo 1
Por su honrado desempeño en el oficio de carpintero, san José es el modelo admirable de todos los trabajadores por su justicia, sencillez, laboriosidad y humildad; siempre al servicio de Jesús y de María. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 2
Tú Señor, que llamaste a nuestros padres en la fe, que caminaron en tu presencia con un corazón limpio y sincero, haz que podamos también nosotros, sus hijos espirituales, lograr lo que necesitamos en la familia sin olvidarnos de los bienes del cielo. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 3
Oh Señor, tú que elegiste a san José, varón justo, para que cuidara a tu Hijo y a la Madre virginal, haz que también nosotros nos consagremos al servicio del cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 4
Tú, Señor, que entregaste la tierra al hombre para que la trabaje, la llene y la someta, haz que esta le sirve de escalera para pensar más en Dios, que se la otorgó, y así alcanzar la gloria eterna. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 5
No te olvides, Padre del Universo, de la obra de tus manos, y haz que todos los hombres, mediante su honesto trabajo y por intercesión de nuestro modelo san José, tengamos una vida digna, puesto que somos miembros de la gran familia de Dios. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 6
Dios nuestro creador del universo, que has establecido que el hombre coopere con su trabajo al perfeccionamiento de tu obra, haz que guiados por los ejemplos de san José y ayudados por sus plegarias realicemos las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 7
San José siempre buscó primero el reino de Dios y su justicia; por esto nunca le faltó la añadidura prometida por Jesús. Ayúdanos a conocer cada día mejor a tu Hijo adoptivo, verdadero Dios y verdadero hombre. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 8
Padre celestial, Tú que alimentas las aves del cielo y vistes los lirios del campo, concede a todos los hombres el pan de cada día para su cuerpo, y el alimento de la Eucaristía para su espíritu. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 9
Creador del universo. Tú que entregaste al mundo la obra de tus manos, haz que los trabajadores puedan disfrutar de una manera digna del fruto de sus trabajos; y Tú que eres la fuente de toda justicia y que deseas que todos tengamos lo que corresponde a cada uno, por intercesión de san José, ayúdanos a ser justos y equitativos. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 10
Haz Señor que los moribundos y los que ya pasaron de este mundo hacia Ti obtengan tu misericordia eterna por medio de tu Hijo, María y san José, patrono especial de estos momentos difíciles, para entrar en la vida eterna. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 11
Cuando la gracia divina elige a alguien para algún estado de vida muy elevado, oficial o especial, le otorga todos los carismas que le son necesarios a esa persona así elegida, adornándola con profusión. Glorioso san José, ruega por nosotros. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 12
La exaltación que se realizó en la persona de san José, no tiene igual puesto que fue el padre de nuestro Señor Jesucristo; que por su intercesión todos los niños abandonados y sufridos recibirán el consuelo de este padre amoroso y verdadero esposo de la Reina del mundo y Señora de los ángeles. Así sea. (P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 13
San José, fue elegido por el Padre como fiel cuidador y guardián de sus más preciados tesoros, a saber, de su Hijo y su Esposa, cargo que él cumplió con absoluta fidelidad. Por esto te pedimos que cuides a nuestras familias de los males de la época. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 14
Dicen los santos que toda la Iglesia está en deuda con la Virgen Madre ya que por medio de ella recibió a Cristo; de modo semejante la Iglesia debe a san José, una especial gratitud y reverencia. Él, en efecto, cierra el antiguo testamento, ya que en su dignidad patriarcal y profética alcanza el fruto deseado. Que ese rocío del cielo siempre cubra nuestras familias. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 15
Dicen los santos que toda la Iglesia está en deuda con la Virgen Madre ya que por medio de ella recibió a Cristo; de modo semejante la Iglesia debe a san José, una especial gratitud y reverencia. Él, en efecto, cierra el antiguo testamento, ya que en su dignidad patriarcal y profética alcanza el fruto deseado. Que ese rocío del cielo siempre cubra nuestras familias. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 16
San José, Tú, el único que tuvo aquí en la tierra lo que la condescendencia divina había prometido a los patriarcas y profetas; esa misma familiaridad, respeto y altísima dignidad que Cristo te tributó mientras vivías en la tierra, no te la ha negado en el cielo, sino que te ha colmado de infinitas gracias. San José, qué grande es tu poder, intercede por nosotros. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 17
Por esto, no sin razón, dice el Señor: “Pasa al banquete de Tu Señor”, el gozo festivo de la felicidad eterna está en el corazón del hombre. Concédenos san José poder gozar algún día de la felicidad eterna. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 18
Acuérdate de nosotros bienaventurado san José e intercede con tus oraciones ante tu Hijo adoptivo, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de llegar a estar un día en la casa del Padre. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 19
José se estableció en una ciudad llamada Nazaret; así se cumplió lo anunciado por los profetas, que sería llamado Nazareno. Acudamos a su poderosa intercesión, porque es el único hombre justo por excelencia, después de Jesús y María. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 20
Qué dolor tan grande, debiste sentir san José, en tu corazón al ver a tu esposa embarazada sin conocer el gran misterio, y qué prudencia tuviste al retirarte. Pero cuánta alegría sentiste cuando el ángel Gabriel, enviado de Dios, te reveló el misterio obrado por el Espíritu Santo sobre Ella. Glorioso san José enséñanos a dejar siempre todo juicio humano en manos de Dios. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 21
Qué dolor inmenso fue para san José, en aquella noche fría, no ser recibido por sus parientes, y qué tristeza tener que buscar un establo de animales para su Hijo. Pero cuanto consuelo al escuchar a los ángeles cantando y ver a los solidarios pastorcitos con ropas y alimentos para el niño. San José, sé siempre la providencia del pobre. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 22
Qué dolor sintió también el glorioso patriarca san José en la circuncisión del niño, sabiendo que por medio de aquella sangre inmaculada, el Redentor redimiría al mundo de todo pecado. Que también nosotros seamos dignos san José de esa sangre redentora. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 23
Gran dolor causó a María y a José la profecía del anciano Simeón “una espada atravesará tu alma” y que se cumplió sobre todo en el momento de la crucifixión donde solo quedaron María y Juan para recibir el testamento sagrado: “Allí tienes a tu hijo, allí tiene a tu Madre”. San José, acompaña con tu intercesión y consuelo todos nuestros momentos de dolor. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 24
María y José avisados por el ángel huyeron a Egipto. Al pasar el verdadero Dios en los brazos de María y José frente a los ídolos, nos dice la tradición popular, estos caían al suelo. Líbranos san José de los ídolos del pecado. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 25
Después de un tiempo el ángel vuelve a avisarles que ya pueden volver a Nazaret; ellos tuvieron miedo de volver, mas el ángel les dice que vuelvan lo mismo; serán protegidos por Dios y nada les pasará. Pidamos a María y a José esa total confianza en la divina providencia. Amén.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 26
María y José, todos los años iban a Jerusalén para ofrecer sus sacrificios anuales en el Templo. Terminada la ceremonia religiosa, el Niño se perdió. Después de mucho buscarlo lo encontraron con los doctores de la ley, ahí les mostraba su divina sabiduría. María y José, intercedan por nosotros para que también podamos participar de la sabiduría que viene del cielo. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 27
El Niño perdido y hallado en el templo testimonia, con su ejemplo, el sano desprendimiento de sus afectos más cercanos. Que por tu intercesión san José, más jóvenes decidan ser fieles al llamado al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 28
La madre del Hijo único de Dios es también la madre de todos los que nos hacemos hijos adoptivos de Dios por el bautismo. Dios se hace hombre para que el hombre llegue a Dios. Que san José nos muestre este camino que, sin despreciar nada humano llega hasta Cristo. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 29
Nadie tuvo una adhesión tan grande a Jesús como María, su Madre. Desde el pesebre a la cruz lo acompañó fielmente, así en alegría como en el dolor. Y junto a ella, nadie estuvo, en cada momento tan presente y cercano como san José. Que él nos alcance esa cercanía. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 30
Como se une a Jesús en la Pasión, María se une también en la Resurrección. En ella brota la vida nueva de Dios y desde ella se contagia. Primero que nadie a san José, su esposo amado, que compartió con ella gran parte de su vida. Que por su intercesión, él nos transmita también a nosotros la vida nueva de la Resurrección. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)

Mayo 31
María y José son para nosotros mensajeros, es decir ángeles de la salvación de Dios, que impregna con su Espíritu de amor la vida de todas las familias. Que seamos dóciles a la salvación que nos traen estos mensajeros de la Buena Noticia. Así sea.
(P. Florentín Brusa, cmf)