jueves, 4 de diciembre de 2025

FRENTE AL SEMÁFORO - VIDA Y OBRAS DE SAN JOSÉ MARELLO - SEMÁFORO N° 35 - CARIDAD Y FINEZA

  


Semáforo 35
CARIDAD Y FINEZA
"Cuando hacemos el bien no debemos poner ninguna restricción: ni de persona, ni de lugar, ni de religión, a todos debemos hacer llegar nuestra caridad"

San José Marello

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Por muchos años José Marello, a pesar de todos los cargos que tenía, canónigo, archidiácono de la catedral... siguió solicitándo los servicios del mismo barbero, uno muy anciano.

Al despacho del anciano trabajador de navaja ya eran pocos los clientes que entraban. Debido a su edad, de vez en cuando debaja unas marcas en la cara de los desafortunados que se sometían a sus instrumentos.

También la cara del Canónigo llevaba a veces los rastros de una dura batalla del barbero para arrancarle los pelos de la barba. Algunos le dijeron más de una vez:¿Por qué sigue haciéndose afeitar por aquel fulano?¿Por qué no va a otro barbero? Hay tantos mejores que él, no hay duda. ¿No ve qué le han hecho en la cara?

Y esta era la respuesta del Padre:
-"El pobrecito no podría vivir si no se le hace una caridad. Pues hacerle la caridad sin darle la oportunidad de ejercer su arte, sería quizá una humillación para él, después de tantos años de trabajo honrado.

Y así continuó frecuentando el mismo barbero, mientras vivió en Asti.

También esta delicadeza por mirar al bien de otro más que al suyo propio, es una característica de la caridad de los Santos.


jueves, 27 de noviembre de 2025

IMÁGENES ANIMADAS DE SAN JOSÉ MARELLO - AÑO MARELLIANO 2025-2026








 

MEDITACIÓN PARA EL AÑO MARELLIANO, 2025-2026








Fotos: Oblatos de San José 

🌟 Meditación para el Año Marelliano
“Ser santos en lo pequeño”

En este Año Marelliano, la Iglesia nos invita a mirar con ojos nuevos la vida y el ejemplo de San José Marello, un pastor sencillo, discreto y profundamente enamorado de Dios. Su espiritualidad, marcada por la humildad de San José y la entrega silenciosa, se convierte hoy en un llamado a vivir nuestra fe con autenticidad y amor concreto.

1. Poner a Jesús al centro
San José Marello repetía:
“Donde está Jesús, allí debe estar también el corazón.”
En un mundo lleno de distracciones, esta frase nos recuerda que la verdadera paz nace cuando Jesús ocupa el primer lugar en nuestra vida. Detente un momento y pregúntate:
➡️ ¿Qué lugar tiene Jesús en mi mente, en mis decisiones, en mis prioridades?

2. Vivir la humildad de San José
Marello veía en San José al modelo perfecto del discípulo: humilde, trabajador, silencioso, atento a la voluntad de Dios.
Este año nos invita a aprender de él a vivir sin buscar aplausos, pero haciendo todo con amor.
➡️ ¿Soy capaz de servir sin esperar reconocimiento?

3. Sencillez en el hacer, grandeza en el amar
Para San José Marello, la santidad se construye en los pequeños actos de cada día: una palabra amable, un gesto de ayuda, una hora de trabajo ofrecida a Dios.
➡️ ¿Cómo puedo convertir mis tareas diarias en ofrendas de amor?

4. Confiar como María
La vida de Marello estuvo siempre custodiada por la Virgen. Él enseñaba a confiar plenamente en ella, como un hijo pequeño que toma la mano de su madre.
➡️ ¿Me abandono a la voluntad de Dios con la misma confianza que María tuvo?

5. Trabajar por el bien de los demás
“Haced el bien, hacedlo bien, hacedlo siempre y con alegría.”
Este consejo de San José Marello resume la misión de todo cristiano: servir con amor, especialmente a los más sencillos.
➡️ ¿Qué acciones concretas puedo realizar hoy para aliviar la vida de los demás?

🙏 Oración final para el Año Marelliano

San José Marello,
siervo fiel y humilde de Dios,
enséñanos a amar como tú amaste,
a servir como tú serviste
y a confiar como tú confiaste.

Que en este Año Marelliano
nuestro corazón se abra a Jesús,
siguiendo el camino escondido y luminoso
de San José.

Haznos trabajadores sencillos,
alegres, generosos y valientes,
para que nuestra vida sea
un reflejo vivo del amor de Dios.

Amén.

XXIV AÑOS DE LA CANONIZACIÓN DE SAN JOSÉ MARELLO-25 DE NOVIEMBRE DE 2025


Imágenes: Oblatos de San José 


 XXIV años de la Canonización de San José Marello 

25/11/2001 - 25/11/2025


Gracias San Juan Pablo II por regalarnos un santo para nuestros tiempos.

Hoy después de 24 años recordamos Pomabamba, una colina en las lejanías de la provincia (Ranquish), donde llego San José Marello para quedarse gracias a un milagro de sanación de 2 niños. 

Gracias Padre ✝️ Cesar Vásquez  y Padre Manuel por hacernos conocer a San José Marello y inculcarnos la espiritualidad Josefino Marelliana.  Desde entonces hemos caminado a Ranquis con las comitivas que llegaban de Roma, médicos, teólogos, etc. una bonita experiencia Junto a Claritza Támara Clary Tamara Retuerto, Susy Yaneth , Tania Keila y otros. 

"Quiso Dios que residiera en Cristo toda plenitud" (Col 1, 19). De esta plenitud fue hecho partícipe san José Marello, como sacerdote del clero de Asti y obispo de la diócesis de Acqui. Plenitud de gracia, fomentada en él por la intensa devoción a María santísima; plenitud del sacerdocio, que Dios le confirió como don y compromiso; plenitud de santidad, que él alcanzó conformándose a Cristo, buen pastor. Monseñor Marello se formó en el período de oro de la santidad piamontesa, cuando, en medio de múltiples formas de hostilidad contra la Iglesia y la fe católica, florecieron campeones  del  espíritu y de la caridad, como Cottolengo, Cafasso, don Bosco, Murialdo y Allamano. Joven bueno e inteligente, apasionado por la cultura y el compromiso civil, nuestro santo encontró únicamente en Cristo la síntesis de todo ideal y a él se consagró en el sacerdocio:  "Cuidar de los intereses de Jesús" fue el lema de su vida, y por esto se reflejó totalmente en san José, el esposo de María, el "custodio del Redentor". De san José lo atrajo fuertemente el servicio oculto, alimentado por una profunda vida interior. Supo infundir este estilo en los Oblatos de San José, la congregación religiosa que fundó. Solía repetirles:  "Sed extraordinarios en las cosas ordinarias", y añadía:  "Sed cartujos en casa y apóstoles fuera de ella"

San José Marello 

Ruega por Nosotros


Amigos de Jesucristo

miércoles, 26 de noviembre de 2025

ORACIÓN A SAN JOSÉ MARELLO

 


Oración a San José Marello


Oh san José Marello, tú que has vivido en la humildad y en la caridad, enséñanos también a “ser extraordinarios en las cosas ordinarias”, a encontrar a Dios en la sencillez de la vida cotidiana, en el trabajo silencioso, en el servicio escondido, en el amor a los pobres y a los jóvenes.

Tú que dijiste: “Trabajar en silencio, amar sin apariencias, sacrificarnos sin esperar recompensas humanas”, obtennos la gracia de una fe discreta pero ardiente, capaz de actuar con alegría incluso cuando nadie nos vea.

Haz que seamos como tú, dóciles al Espíritu, fieles a la Iglesia, cercanos a los que sufren y testigos de la esperanza. Intercede por nosotros ante el Señor, para que sigamos a Cristo con el corazón de san José, humildes, trabajadores y obedientes.

Amén

domingo, 2 de noviembre de 2025

FRENTE AL SEMÁFORO - VIDA Y OBRAS DE SAN JOSÉ MARELLO - SEMÁFORO N° 34 - CATECISMO, CATECISMO

  


Semáforo 34
CATECISMO, CATECISMO
"Hay que volver al catecismo, el libro por excelencia, que tiene una verdad, un consejo, una enseñanza para todos."

San José Marello

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En 1884, en la iglesia de Santa Chiara, reabierta al culto, el Can. Marello quiso intentar una iniciativa revolucionaria, para esos tiempos y para Asti: el catecismo nocturno para obreros durante la Cuaresma.

Otros más prudentes, claramente opinaron en contra, sería una novedad que corría el riesgo de terminar en ser el chiste del año en la ciudad.

Pero él quiso intentar. Así, durante la Cuaresma organizó el catecismo, turno de la noche, para los obreros de la ciudad.

Entre los que daban clases estaba el Marello y algunos de los Hermanos, los más capacitados. No se hacía ilusiones sobre una participación en masa.

En realidad la concurrencia fue más de lo esperado, y tuvo que dividirlos en varios grupos y buscar otros voluntarios para la enseñanza.

- Habían jóvenes, dice el Hno. Navone, que tenían más de veinte años y ni siguiera sbaía persignarse ni decir el padre nuestro.

Terminó el curso de catecismo con la Comunión general: a cada uno de ellos el Padre le dio un pequeño regalo como recuerdo.

La satisfacción más grande fue la de haber probado que se podía hacer y que la gente de Asti no era tan mala como se decía.

Ese caso excepcional del catecismo fue el germen de un apostolado al que se dedicarían más tarde los Oblatos.

El Can. Marello estaba convencido de que la causa de todos los males morales y sociales era la ignorancia religiosa a la que había de derrotar con una buena dosis de catecismo.

Y Dios sabe que él tenía razón. Demasiadas veces la religiosidad popular no tiene bases sólidas en una fe consciente y clara. Eso lleva a una fácil forma de ateísmo.

Cuando el Can. Marello fue Obispo de Acqui envió a sus fieles dos cartas pastorales particulares: la primera de 1892 sobre la instrucción y educación religiosa de la juventud y en 1894 sobre el  Catecismo.



domingo, 26 de octubre de 2025

FRENTE AL SEMÁFORO - VIDA Y OBRAS DE SAN JOSÉ MARELLO - SEMÁFORO N° 33 - LA BONDAD ES SENCILLA

  


Semáforo 33
LA BONDAD ES SENCILLA

"Seamos muy tolerantes con el prójimo: tolerantes en los pensamientos, en los juicios, en la mirada, en todo"

San José Marello

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Es decir que no es sofisticada en su raciocinios y que por eso puede parecer ingenua, y casi torpe. Puede parecer, que no lo es.

Siempre hay gente que llamamos "aprovechada", que se pegan a las personas generosas, para sacar ventajas sin mucho esfuerzo.
Mons. Marello encontró a mucho de esa clase. Algunos se han quedado con esta fama.

Todos los días el Can. Marello tenía que ir de Santa Chiara a la Curia o a la Catedral. Pues bien, todos los días encontraba a uno que vendía en la calle de todo un poco: betún para zapatos, fósforos, botones, etc.

Todos los días se acercaba apresuradamente al Canónigo que pasaba, para venderle una cajita de fósforos, tal vez a un precio subido, para aumentar su ganancia.

El Can. Marello se daba cuenta que el negocio le salía muy cómodo al ambulante, porque lo hacía todos los días. Y naturalmente el Canónigo no necesitaba tantos fósforos. Habría podido decirle con tranquilidad y sin falta a la caridad: gracias, no los necesito.

Pero él era un sacerdote, entendía que el vendedor quería apoyar su oferta justamente sobre el hecho de que era sacerdote. Por eso Don José nunca pudo negarse a un acto de caridad.

Así día a día, por muchos años compró la cajita de fósforos. Sólo para no empañar la imagen de su sacerdocio, para no desfigurar a Cristo a quien él representaba.

Es verdad el dicho: -"La verdadera caridad no es pesada y a menudo se hace la vista gorda."