jueves, 27 de noviembre de 2025

MEDITACIÓN PARA EL AÑO MARELLIANO, 2025-2026








Fotos: Oblatos de San José 

🌟 Meditación para el Año Marelliano
“Ser santos en lo pequeño”

En este Año Marelliano, la Iglesia nos invita a mirar con ojos nuevos la vida y el ejemplo de San José Marello, un pastor sencillo, discreto y profundamente enamorado de Dios. Su espiritualidad, marcada por la humildad de San José y la entrega silenciosa, se convierte hoy en un llamado a vivir nuestra fe con autenticidad y amor concreto.

1. Poner a Jesús al centro
San José Marello repetía:
“Donde está Jesús, allí debe estar también el corazón.”
En un mundo lleno de distracciones, esta frase nos recuerda que la verdadera paz nace cuando Jesús ocupa el primer lugar en nuestra vida. Detente un momento y pregúntate:
➡️ ¿Qué lugar tiene Jesús en mi mente, en mis decisiones, en mis prioridades?

2. Vivir la humildad de San José
Marello veía en San José al modelo perfecto del discípulo: humilde, trabajador, silencioso, atento a la voluntad de Dios.
Este año nos invita a aprender de él a vivir sin buscar aplausos, pero haciendo todo con amor.
➡️ ¿Soy capaz de servir sin esperar reconocimiento?

3. Sencillez en el hacer, grandeza en el amar
Para San José Marello, la santidad se construye en los pequeños actos de cada día: una palabra amable, un gesto de ayuda, una hora de trabajo ofrecida a Dios.
➡️ ¿Cómo puedo convertir mis tareas diarias en ofrendas de amor?

4. Confiar como María
La vida de Marello estuvo siempre custodiada por la Virgen. Él enseñaba a confiar plenamente en ella, como un hijo pequeño que toma la mano de su madre.
➡️ ¿Me abandono a la voluntad de Dios con la misma confianza que María tuvo?

5. Trabajar por el bien de los demás
“Haced el bien, hacedlo bien, hacedlo siempre y con alegría.”
Este consejo de San José Marello resume la misión de todo cristiano: servir con amor, especialmente a los más sencillos.
➡️ ¿Qué acciones concretas puedo realizar hoy para aliviar la vida de los demás?

🙏 Oración final para el Año Marelliano

San José Marello,
siervo fiel y humilde de Dios,
enséñanos a amar como tú amaste,
a servir como tú serviste
y a confiar como tú confiaste.

Que en este Año Marelliano
nuestro corazón se abra a Jesús,
siguiendo el camino escondido y luminoso
de San José.

Haznos trabajadores sencillos,
alegres, generosos y valientes,
para que nuestra vida sea
un reflejo vivo del amor de Dios.

Amén.

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