miércoles, 25 de enero de 2023

MONSEÑOR MARCOS LIBARDONI




MONSEÑOR MARCOS LIBARDONI


Monseñor Marcos Libardoni fue un hombre de grandes virtudes apostólicas y de fuerte sensibilidad humana y supo cautivarse la simpatía y el calor humano de toda una población que lo apreciaba con una inmensa estima, colmada de prestigio y de respeto. Su prematura muerte a los 59 años de edad, en Huari el 25 de Octubre de 1966, suscito una profunda ola de dolor y nuevas muestras de aprecio y de afecto.

Quizá estas expresiones de Monseñor nos reflejen mejor la calidad de persona que fue:

"... Nací pobre, he vivido siempre con gente pobre, pertenezco a una congregación pobre que tiene como patrono a un pobre como San José, siempre he trabajo con los pobres en Italia y con los más pobres en el Perú; espero y deseo morir pobre..."

Monseñor Marcos Libardoni

Para quienes quieran ahondar en la vida de nuestro "Taita Marcos" les contaremos que nació en Lévico (Italia) el 29 de junio de 1907, a la edad de 24 años ingresó en el Seminario de los Oblatos de San José en Asti (Italia). El 29 de Junio de 1940 fue ordenado Sacerdote. En enero de 1948 guiaba, como Superior, el primer grupo de misioneros Oblatos en el Perú.

Trabajo en Cabana (Ancash), Chimbote, Barranco, La Victoria (La Parada. Cerro San Cosme). En 1958 el Papa Pio XII lo nombra Primer Prelado de Huari (Ancash). Participo en el Concilio Vaticano II. El 1º de Noviembre de 1964 fue consagrado Obispo.

Deja este mundo el 25 de octubre de 1966, a la edad de 59 años, de ellos 32 años consagrados a la vida religiosa, 24 de sacerdocio, 6 de prelado y 2 de Obispo. Sus restos mortales descansan en la Catedral de Huari, donde los campesinos lo recuerdan con veneración. 

LA POLÍTICA PERUANA CON MIL MÁSCARAS



LA POLÍTICA PERUANA CON MIL MÁSCARAS

Desde sus orígenes la cultura peruana se ha desarrollado con miles de rostros entre culturas y subculturas, entre pueblos y tribus, entre valles y montañas, en todo este proceso han pasado miles de personas que han dejado sus huellas en cada rincón de nuestro territorio patrio. A la llegada de los europeos a las tierras del sur y del norte del ahora llamado América comienza a tener un nuevo rostro más, y con la mezcla de otras culturas como la oriental y africana, se multiplican los rostros del Perú, por lo mismo, no se puede definir con un solo rostro la identidad del Perú, somos, hoy, la mezcla de muchas culturas y rostros, cuya variedad es una gran riqueza en todos los aspectos de la civilización humana; pues, cada rostro expresa un sentimiento, una emoción, una verdad, y que cada individuo es importante en la construcción de nuestro amado Perú. Sin embargo, somo un solo corazón una sola nación, una sola patria. Cada grupo político representa alguna facción de este Perú multiétnico. Nadie es indispensable ni tampoco nadie es dispensable, cada individuo y grupo humano tiene sucrazón de ser, nadie es absoluto y necesario, pero juntos somos una gran potencia mundial, divididos un desastre nuclear.

Como consecuencia de los múltiples rostros de nuestra gente sus pensamientos y convicciones son diferentes, por eso, el Perú es difícil de identificar en uno o dos rostros, eso sería empobrecer su identidad, el Perú es millonario con la riqueza de sus diferencias culturales, pero que se manifiesta con una única identidad: miles de rostros hambrientos de progreso y desarrollo integral.

Respetar al Perú es aceptar a su gente en sus diversos ámbitos de desarrollo, desde la miseria extrema, pasando por la pobreza, y la lucha de los grupos por mantener un estatus relativamente cómodo hasta aquellos que en derroche de bienes malgastan su riqueza y tiempo en vaciedades y vanidades? Pero al final, todos quieren vivir cada día mejor. Nadie se quiere quedar atrás, ese espíritu de lucha y progreso es la energía vital de su identidad, que debería ser potencializado más por los políticos de las diferentes ideologías. Sería despreciable el político mediocre que quiera encasillar a esta multitud de rostros en uno sólo, la suya, es un grave crimen contra la identidad de un Perú gigante en sus múltiples rostros. Todos somos valiosos e importantes en el Perú, nadie debe ni puede sobrar, cada peruano aporta con su existencia a engrandecer la identidad peruana. Maldito el líder o grupo que quiera anular a otro individuo o grupo social, excepto a aquellos que atentan contra la vida de un peruano con violencia. Es decir, el delincuente, el terrorista, el corrupto debe ser condenado a prisión, y si es posible a la pena de muerte, una vez demostrado fehacientemente su culpabilidad. Fuera de esta triste realidad, cada peruano debe ser un constructor de su propio desarrollo, sin dependencia de un gobierno y Estado parasitario, salvo que estos sean servidores honestos y desinteresados, sin mentiras ni engaños. El futuro del Perú no está en los políticos, sino en cada peruano emprendedor y luchador. El Perú somo todos y cada uno de los peruanos. Ama tu identidad y tu patria el Perú: ¡Viva mi Perú, carajo! (Marcos) 


+ P. Marcos Trujillo Reaño Osj

16 de agosto de 2019

LA CONFIANZA ES LA FUERZA DEL PROGRESO DE TODA PERSONA


 

LA CONFIANZA ES LA FUERZA DEL PROGRESO DE TODA PERSONA


Confiar en alguien implica tener la certeza de que esa persona no hará nada malo contra ti, y tendrá la capacidad para hacer las cosas por amor y convicción, por eso, la confianza entre personas es la fuerza del progreso y el desarrollo. Confía quien ama de verdad, y se las juega, todo por el todo. Por el contrario, la desconfianza debilita las energías de las personas y desmotiva el avance en el progreso; es decir, nadie puede trabajar o hacer las cosas con gusto y amor cuando desconfían constantemente. Ahora bien, la desconfianza puede ser por diversas razones, la principal, sería por la traición y la mentira, entonces se desvanece la confianza y fracasa cualquier buen proyecto. A esto se suma cuando la persona en quien has confiado te da la espalda, se llena de soberbia y orgullo, y te muestra indiferencia, ignorándote del todo, claro está afianzado en otro que tiene la decisión. Al final, siempre las cosas caen por su propio peso. No hay que forzar las cosas, la verdad y el bien siempre triunfarán.

En este sentido, para que una comunidad, una institución o cualquier grupo humano progrese tiene que cultivarse constantemente la confianza, para lo cual, es oportuno hacer bien las cosas, respetar los compromisos adquiridos, tener la fidelidad a la palabra empeñada, cumplir las promesas, ser íntegros y honestos en todas las dimensiones de las relaciones humana, en suma, ser veracez.

Entonces sí, cuando hay confianza y se es leal a la persona que confía en ti, comienza el camino a la perfección y la santidad de vida. Las personas que desconfían, al margen del pecado o del mal, son aquellas que han tenido experiencias distintas de la vida, normalmente, han sido estafadas, engañadas y traicionadas, por lo mismo, proyectan su propio fracaso y frustración a los demás, y comienzan a manipular a sus borregos o dependientes, gente poco pensante y reflexiva. Lamentablemente, existe gente tóxica y resentida, que no está feliz sin hacer daño e indisponer a las personas contra otros, para lo cual hace mal uso la amistad.

La confianza es de valientes y arriesgados, porque, saben que la vida progresa sólo si hay mutua confianza, esto en todos los ámbitos de la sociedad. Quien confia se sabe amado y sabe amar; quien confía vive en la verdad y quiere que todos sean veracez, quien apuesta por la confianza es porque tiene el corazón y la mente limpia y sana; la persona que confía tiene la suficiente madurez y piensa que todos, al igual que él mismo, lo harán bien las cosas. Por eso, es mejor confiar que desconfiar, es mejor amar que odiar, es mejor decir la verdad que la mentira, cueste lo que cueste; es mejor ser honesto que ser un sinvergüenza y estafador, es mejor la sinceridad que la falsedad y el engaño, es mejor ser transparente que vivir en secretos y a oscuras. En fin, es mejor confiar en ti y confiar en el prójimo, sólo así podrás confiar también en Dios, porque, al final, cómo puedes decir confío en Dios a quien no ves, si desconfías de tu prójimo a quien puedes verlo y conocerlo mejor.

Por tanto, si quieres construir frarernidad, grupo o comunidad debes confiar en que las personas son capaces de respetarse y amarse, sobre todo, ser solidarios y caritativos, es saber confiar en la inteligencia, libertad y responsabilidad de los individuos. En unas palabras, confiar es respetar a las personas en su dignidad e integridad de vida. Es decir, aprende a mirar con ojos de Dios a los demás y no con tus ojos de perversidad; aprende a amar con el corazón de Jesús antes que tus propias pasiones bajas y limitadas; vive la vida con libertad, sabiendo que la responsabilidad es la mejor muestra de lealtad y fidelidad a la palabra empeñada. Confía plenamente en la gente buena y recta, y no desconfíes de nadie, porque con la medida que midas se te medirá. No olvides que la vida es reciprocidad, lo que siembras, tarde o temprano, has de cosechar. No olvides, que si confías en los demás estas en el mejor de los caminos, si desconfías ten por seguro que ya estas intoxicado y enfermo por la malicia. Vive y ama de verdad, entonces florecerá la confianza como la fortaleza del progreso personal y comunitario. (Marcos) 


+ P. Marcos Trujillo Reaño Osj

17 de agosto de 2019

LAS OBRAS BUENAS NOS ACERCAN AL CIELO



LAS OBRAS BUENAS NOS ACERCAN AL CIELO


Cada acción buena nos lleva al cielo, por eso, vivir haciendo el bien es la mejor forma de aprovechar la vida. Las obras buenas son los caminos que nos llevan directamente al cielo. En este sentido, toda persona que hace el bien se está acercando más a Dios, ninguna obra buena queda sin recompensa. La satisfacción de la vida humana está en servir con alegría a Dios en la misma realidad cotidiana. Vivir en este mundo es la mejor oportunidad que Dios nos ha dado a los humanos para que perseverando en el buen obrar podamos alcanzar la felicidad, perfeccionar nuestra vida, sobre todo, llegar un día a la Gloria eterna.

Jesucristo nuestro Señor nos ha facilitado el camino a la eternidad cuando se hizo hombre, por eso, en conocer, amar y servir a Cristo con todo el corazón y con todo nuestro ser está la salvación de cada individuo. En efecto, vivir en Cristo significa aceptar la realidad cotidiana como un don maravilloso de Dios donde podamos santificarnos, compartiendo la vida con nuestro prójimo. La gracia y el amor de Dios son la fuerza y la energía que nos impulsan a volar muy alto hasta estar muy cerca de la meta final. El mundo es el lugar más adecuado para demostrar nuestra fidelidad y respeto a Dios y al prójimo. La sociedad es el ámbito donde tenemos que ejercernos en la virtud evangélica y poner en práctica los valores del Evangelio de Cristo.

Por consiguiente, no es necesario ir contra corriente para alcanzar la meta, así nunca se va adelante, sino se retrcede, porque, ello implíca rechazar la obra de Dios considerando imperfecta, cada día más estoy convencido, que el camino angosto que conduce al cielo es vivir plenamente amando a Dios y al prójimo en el mundo. Por lo mismo, Dios no quiere que rechaces lo que él mismo con amor y sabiduría ha creado, nada de lo que Dios ha hecho puede ser malo, todo lo hizo muy bien. Por tanto, vivir en santidad no es ir contra corriente sino asumir las oportunidades según la Voluntad de Dios, porque, la vida eterna es cumplir la voluntad de Dios ¿qué es la voluntad de Dios, sino vivir la vida cotidiana con amor y perfección?.

Las cosas que nos hacen indiferentes y sutilmente alejados de Dios, viviendo un ateísmo práctico, son los antivalores, los vocios, el mal y el pecado, es decir, nuestra propia libre elección de hacer lo contrario a los mandamientos de Dios, es vivir contra la vida y la familia, es hacer cosas contrarias a nuestra conciencia y que atenta contra la ética y la moral. En efecto, sólo el necio y el soberbio puede negar a Dios con su mal obrar, y rechazar la misericordia de Dios con su negación y mentira. No olvidemos que la mentira y la malicia son las causantes de esclavizarnos en las cadenas de Satanás.

Sólo quien vive en la verdad y el amor es capaz de alcanzar el cielo, y vivir la verdadera libertad de los hijos de Dios, el que trabaja con honestidad y dignidad comerá con la frente en alta el pan del cada dia y el pan de los ángeles. En este sentido, si quiere llegar al cielo comienza a mejorar tu vida haciendo el bien y alejándote del mal y de todo pecado. Es decir, conviértete y comienza a cumplir la Voluntad de Dios (Marcos) 


+ P. Marcos Trujillo Reaño Osj 

20 de agosto de 2019